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Christian Haag, Mariscope: “La robótica está reemplazando la labor de los buzos”

On septiembre 7, 2017, Posted by , In Entrevistas, With No Comments

Los ROV pueden ser cargados con diferentes sensores para realizar mediciones científicas de, por ejemplo, presencia de metano, anoxia y pH.

Después del virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISAv), las productoras de salmónidos comenzaron a cuidar mucho más su biomasa y el estado de estructuras como las redes peceras y loberas. Pero aspectos como la mayor frecuencia de las faenas, los riesgos asociados y desarrollos tecnológicos, están haciendo que estas actividades ya no sean realizadas por buzos. Cada vez es más común apreciar que quienes bajan a las profundidades del mar son modernos robots (ROV) con pesos máximos que no superan los 50 kg.

“No tiene sentido que sea un buzo el que baje a, por ejemplo, inspeccionar las redes. Esta labor la puede realizar perfectamente un robot y sin correr riesgos”, dice Christian Haag, el gerente general de Mariscope Chile, filial de la alemana especializada en el desarrollo de robótica submarina, quien proyecta que “en la salmonicultura, los buzos irán realizando labores más específicas y especializadas, que solo pueden hacer personas”.

Pero si bien la mayor parte de las labores que hoy efectúan los robots en la salmonicultura chilena son para la inspección submarina a través de cámaras, “es mucho más frecuente ver que también los están ocupando para actividades como el retiro de algunos desechos desde el fondo marino o el empuje de mortalidad hacia los conos que la succionan”, dice el ejecutivo de la filial de Mariscope Meerestechnik y que ha vendido más de 150 unidades en Sudamérica en sus cerca de quince años que lleva instalada en la Región de Los Lagos.

Aplicaciones científicas

Pero los usos actuales que la actividad cultivadora le podría dar a los ROV son múltiples y variados y, lo que es mejor, podría ayudar a mejorar su competitividad. “Parte de los problemas que hoy tiene la industria se relacionan con el desconocimiento del medio. Sabemos poco del estado de los fondos marinos”, explica Haag y detalla que estos robots pueden ser cargados con diferentes sensores para realizar mediciones científicas de, por ejemplo, presencia de metano, anoxia y pH.

“Conociendo el estado del fondo marino de un centro de cultivo se pueden adelantar situaciones y tomar medidas preventivas antes de que estalle un determinado problema, como las Floraciones Algales Nocivas”, agrega el doctor en Oceanografía.

¿Hay más? Los ROVs pueden inspeccionar el estado de los fondeos marinos e independiente de dónde se encuentren. “En Chile hemos entregado robots para llegar hasta 600 metros de profundidad, pero tenemos la capacidad técnica para construir aparatos para ir más allá de los 1.000 metros”, asegura Haag.

En definitiva, y como en toda actividad industrial, los robots están comenzando a reemplazar algunas labores realizadas por las personas, entregando eficiencia y sin correr riesgos. Al menos, esta es la apuesta que está efectuando Mariscope.

 

Fuente: Aqual.cl

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